Tropiezo, éste no es mi lugar, se acentúa la belleza de tus manos, que me guían, en esto, que parece ser una pesadilla.
TomYorke, canta y fuma a la vez, la banda sonora de dos vida, que injustamente toparon, inhibidas por el frío y el metal, huesos resquebrajados, y pasteles chilenos aplastados.
Ella es una ratona, que debería ocupar lentes, para devorar sílabas en vez de letras.
Ël, debe ser un vagabundo trashumante, de aquellos ascetas, pegado a sus pensamientos.
Uno camina pa'l norte, la otra es amante de la pachamama, sedentaria.
Yo camino pa'l sur y ella sigue tragando letritas.
Ya le he tomado cariño, a la delgada ratona, no me quiero despegar, aunque sea sólo, para mirar mientras comes, las letritas que con tanta dicha, te escribo, mi pequeña.
Cómo se derrumba esta construcción, ante la imponente, máquina de demolición.
De un terreno de toma, a una clásica casa callampa, de esto pasó a un arquitecto, que digna de un griego la erigió.
La casa de los 70', se desvaneció, ante los ojos de un ciego, que la vendió.
Historias de amor, felicidad y perversión, entre árboles que yacen amontonados, para en madera, calentar hornos que hacen el pan.
Un bloque, muy alto y correcto, geométricamente se levanta, ante mi niño, que se encarama en su pandereta a mirar, bebe su helado y yo mi cigarro, para tratar de calmar las lágrimas, que quieren brotar-